Elena y Santi llegan a México DF dispuestos a iniciar la experiencia de su vida. Por fin va a cumplirse el deseo por el que han estado batallando los últimos años: médicos, burocracias, funcionarios, familia, amigos… Su plan de viaje es escueto y concreto: llegar al DF, conocer a Benjamín, cerrar los trámites finales, y regresar con su hijo a casa. Pasarán unos quince días en la ciudad, como mucho tres semanas.
Y entonces llegan a México DF y es como si ingresaran en otra dimensión.
La inesperada complejidad de acercarse a un niño que está viviendo su vida sin esperar a nadie, la desazón de quienes reniegan por tener que aceptar que México no puede cuidar de sus niños, la mal entendida y cuestionable ética que se amaga detrás del concepto mismo de adopción… Y con el DF como escenario: una ciudad vivísima y peculiar, enorme en todos los sentidos, y absolutamente magnética para unos europeos que —ingenuos ellos— lo último que habían previsto es que tendrían que plegarse a su ritmo y a su forma de ser.
Todo ello contado desde el aparente desorden y la superposición de historias, desde el susurro y desde el descaro… pero es que estás en México y no puedes luchar contra el caos que te arrastra. Sólo puedes dejarte llevar y disfrutar, vivir aquello que tú no has vivido, que nadie más te podrá contar.
Cuenta la historia de una adopción y del abismo que media entre el deseo (que todo lo reduce, idealiza y endulza hasta el empalago) y la realidad (siempre tan cabrona y tan… realista).

