Antes de que nos quitemos de amazon…

A vosotros, los modernos que os lanzáis de cabeza al uso y disfrute del extramundo digital

Últimamente me prodigo poco en mi blog, y es que estoy inmersa en el proyecto editorial Index Edita que —como quién no quiere la cosa— nos ha crecido entre las manos y con el que seguimos forcejeando para entender cómo carajo funciona esto de la edición.

Entre los muchos detalles que estamos aprendiendo está el inquietante mundo de amazon. Podríamos hablar de plataformas digitales de venta de libros, pero la realidad es que nuestro dolor de cabeza se llama amazon. Lo que para vosotros es un mundo de ventajas, para nosotras es una desconcertante piedra en el zapato. Hagamos las cuentas juntos a ver qué opináis…

Amazon nos ofrece dos formas de vender nuestros productos:

  1. Les enviamos un stock de libros y ellos gestionan la venta.
  2. Nosotras gestionamos la venta.

Las cuentas en el supuesto 1:

  • Amazon nos cobra por recibir los libros y prepararlos para su almacenaje (pagamos también a la mensajería por enviarlos a la central de amazon en la que se van a almacenar).
  • Amazon nos cobra por la estancia en su almacén (como ejemplo: 0,01 al mes por un librito de 130 páginas, aproximadamente 180 gramos), (así visto, 0.01 per ejemplar y mes, da risa, hasta que empiezas a preocuparte por una lluvia constante de minicargos en tu cuenta y descubres el poder de la multiplicación).
  • Por cada libro vendido, amazon se queda un 45,73% sobre el PVP.
  • Amazon nos cobra si decidimos recuperar nuestros libros para que dejen de cobrarnos por tenerlos en su almacén.

Las cuentas en el supuesto 2:

  • Por cada libro vendido, amazon se queda un 31,33% sobre el PVP.
  • Nos abonan, eso sí, 2,99 euros por el coste que nos va a suponer el envío.
  • El envío vía Correos por correo ordinario nos cuesta (por el libro de 130 páginas, peso aproximado de 180 gramos) 2,40 euros, más el coste del sobre con protección de burbujas, más el coste de llevarlo a correos, hacer cola, entregarlo y regresar a nuestro puesto de trabajo.
  • Como quiera que ya va por dos veces que Correos no entrega el envío (son esas cosas de Correos), hemos consultado el coste de hacer un envío certificado: 5,70 euros. Hemos consultado también el coste de enviarlo por una empresa de mensajería privada: nunca por debajo de 8 euros (y subiendo según se aleja el destino). Ambas opciones inviables, nos saldría más a cuenta no vender el libro.

Nuestras cuentas por venderlo en librerías de calle:

  • Por cada libro vendido, la librería se queda un 30% sobre el PVP.

Nuestra reflexión a fecha de hoy, a la espera de que nos deis ideas desde el punto de vista de los expertos y satisfechos amazon-usuarios que sois:

  • La modalidad de venta 1 nos genera una extraña e inquietante sensación de lo que todos conocemos como “estar haciendo el primo”, pues llegados a un 50% de coste de venta nuestra expectativa de negocio se desvanece.
  • La modalidad de venta 2 nos genera una extraña e inquietante sensación de “estar haciendo el primo y, además, apaleado”, pues amazon nos marca unos plazos de envío y entrega muy apretados que hace que en cuanto nos llega un aviso de venta tengamos que dejar aquello que estemos haciendo para ponernos rápidamente en marcha en la preparación y envío del libro solicitado. Pero el estrés no acaba ahí. En las dos ocasiones en que Correos no ha servido nuestro envío, los estimados compradores nos han puesto verdes en las redes, y en otra ocasión en que se retardó excesivamente la entrega, como quiera que nuestro apreciado comprador empezó a señalarnos y a online-quejarse amargamente, decidimos coger el coche e irnos al pueblo de al lado a entregarle personalmente un ejemplar del libro. En esta ocasión el comprador quedó encantado, tanto que cuando al cabo de un par de días le llegó el libro vía Correos, nos llamó y se acercó a devolvernos el segundo ejemplar recibido. Quedamos muy satisfechas por la hombrada que hicimos y decidimos que era mejor no hacer números, anotamos el sobrecoste en la cuenta contable de “experiencia del cliente”.

Seguimos reflexionando (ya he dicho que amazon es nuestro dolor de cabeza, más que los contratos con los autores, más que el editing más controvertido):

  • El punto es que tenemos asumido aquello de que “hay que estar en amazon”, aunque cuidado con dejarnos llevar por las frases hechas y los pensamientos prefijados.
  • Tenemos claro también que los que estamos en el mundo de las editoriales independientes (quiero decir cortos cortísimos de recursos y largos larguísimos de ilusión) no tenemos derecho a réplica dado que estamos ahí más para satisfacer nuestra necesidad emocional (¿ego?), que por la contable.
  • No queremos incluir en esta reflexión la figura del librero independiente —preciado animal en vías de extinción— para no añadir ingredientes exógenos al dilema.

En cualquier caso, si en este preciso instante dejáramos de reflexionar, la conclusión que emerge es tan desalentadora como:

  • Si nuestra prioridad es más emocional que contable, amazon no mola; y si es más contable que emocional, amazon tampoco mola.

Estamos tan cruzadas con el tema que incluso nos planteamos seguir estando en amazon, pero dejando de atender los pedidos que nos lleguen, igual así lo convertimos en una estrategia de marketing: ¡Index Edita, la editorial que no atiende sus pedidos en amazon!

Ya veis, necesitamos más que nunca que nos aportéis ideas para ayudarnos a desentrañar este online-conflicto en el que estamos abocadas, antes de que acometamos nuestro online-suicidio quitándonos de amazon.

5 comentarios en “Antes de que nos quitemos de amazon…

  1. Roser dice:

    Bdia!!
    Docns no he comprat ni ho penso fer a Amazon
    Us puc donar exemples amb bon resultat i altres amb mal resultat
    En aquests moments encara més tots hauriem d’estar conscienciats de comprar Km 0.
    A més , tb en aquest periode de confinament, els establiments petits de no primera necesitat han hagut de tancar però els més grans q poden suportar a Amazon és segueixen venent.
    Continuem sent antisolidàris i demanan tenir els nostres desitjos al moment.
    Jo opino, “no Amazon”.
    Com dieue una vegada fets els numeros hi surtiu perdent!!!
    Una abraçada i ànims. No es pot creixer depresa sino lentament.😘😘😘😘

  2. Imma dice:

    Lluitar contra Amazon és fer-se el hara-kiri. L’única arma és la conscienciació de la gent i el bon servei a les llibreries.
    Ningú no s’adona que apostar per la compra on-line és ofegar el comerç de veïnatge que és el que acompanya, aconsella, atén i que un poble sense botigues és un poble mort?
    Sempre a les botigues…i del poble!

    1. annalleonart dice:

      Del tot d’acord, Imma! A més, com editorial poc coneguda, necessitem el recolzament i la complicitat dels llibreters, ells són la nostra veu i el nostre aparador. Amazon no entén de complicitats. 😉

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